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Tiempo de ayudar al prójimo: ¿Obra de caridad o Marketing caritativo?

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Escrito por Rocío Pérez

Diciembre, esta época maravillosa del año en donde todo el mundo habla de compartir, del amor, la unión, la solidaridad, la bondad, la paz y demás cosas que traen felicidad y llenan de júbilo a todos. En estas fechas descubres que muchas personas tienen un lado filantrópico que no notaste durante todo el año, pero cada diciembre reluce ese hermoso lado humanitario; se comienza a notar la presencia de personas que hacen obras de caridad, ayudan al prójimo regalándole cobijas, despensas, ropa, algún juguete o algún otro objeto material,… bueno, al menos eso es lo que publican en Facebook y demás redes sociales… ¡Caray!, ¿en dónde he estado todo este tiempo que no había notado que la mitad de mis contactos en redes sociales son tan caritativos?.

Pues definitivamente esto de ayudar a los demás es muy bonito, pero en ocasiones cuando veo que esto se hace público, ver de la nada tanta bondad de ese tipo especialmente en redes sociales, me hace preguntarme, ¿con qué fin hacen estas obras de caridad?, ¿será sólo por ayudar, porque les nace?, ¿será que es el mes de diciembre el que saca el lado humano de las personas y es contagioso ese espíritu de amor por el prójimo?, o ¿será que existe un trasfondo en las buenas acciones hacía el prójimo?…

La fiebre del espíritu decembrino de ayudar al prójimo, no es algo que pasa solamente en mi círculo de conocidos; las celebridades, figuras públicas y empresas son las que principalmente realizan este tipo de acciones. El punto aquí sería saber distinguir que es lo que se está haciendo realmente: una obra de caridad o marketing caritativo.

Existe una diferencia entre una obra de caridad y marketing caritativo. Para que nos quede claro y la próxima vez estemos seguros de que es lo que realmente estamos haciendo; una obra de caridad es una acción que se realiza para ayudar al prójimo, de forma desinteresada e incluso a costa del interés propio, especialmente si se trata de personas necesitadas; mientras que el marketing caritativo comúnmente catalogado como marketing social, se trata de una sutil campaña de posicionamiento con el fin de generar una mejor imagen pública, ya sea por parte de una persona quien desea posicionarse como una persona “humanitaria y filantrópica” ante su público, o una empresa que busca transmitir una imagen corporativa y humana; esto se logra principalmente a través de la asistencia social, por medio de la “caridad”, o de campañas sociales y programas diseñados para influir en el comportamiento voluntario de la audiencia objetivo en orden a mejorar su bienestar personal y el de su sociedad. En palabras simples, en el momento en que tu obra de caridad se convierte en pública y viral, y en el fondo tiene el objetivo de crear o mejorar tu posicionamiento o imagen pública, ya estamos hablando de marketing caritativo.

Las cosas hay que verlas y reconocerlas como son, y aunque figuras públicas así como algunas empresas, lo han tratado de disfrazar sólo como “caridad” y acciones para retribuirle a la sociedad un poco de lo que esta les ha dado, aunque puede ser que sea cierto, en el momento en el que lo hacen público se convierte en marketing caritativo, pues nos damos cuenta que hacer una obra de caridad no es su fin único, también están en busca de un posicionamiento y una buena imagen; y es válido pues al final de cuentas ellos son un producto que se vende y esta forma de posicionamiento definitivamente ayuda a colocarlos en una posición mejor en el mercado.

Este tipo de acciones se supone que se realizan porque de corazón te nace hacerlo, tal vez porque te hace sentir bien contigo mismo; y está probado científicamente que ayudar a los demás y participar en actividades de apoyo a la sociedad, nos da este sentido de participación lo cual nos genera una satisfacción interna que nos trae beneficios a la salud, pues al preocuparnos por los demás se desactiva la respuesta de estrés del organismo y se liberan hormonas como la oxitocina que restablece la función fisiológica normal.

Ayudar al prójimo se siente bien y no se le quita el mérito a nadie, sea con el fin que haya sido, al final de cuentas ayudó a otra persona. Pero ahora que sabes la diferencia entre una obra de caridad y el marketing caritativo, espero que nos tomemos un tiempo para reflexionar, y hagamos más “obras de caridad” que marketing.

Comenzar a ayudar a quien quieras y con lo que puedas, no tiene que ser algo material, una buena acción basta, hacerlo sin interés alguno, estar seguro de que estás haciendo esa buena obra porque en verdad quieres aportar, y no sólo para presumir y enseñarle al mundo que eres una “buena persona” y crear una buena imagen. Creo que si ayudar al prójimo fuera algo común en nosotros, no esperaríamos el mes de diciembre para hacerlo, acaso ¿el año no tiene otros 11 meses?, es más, ni siquiera llamaríamos a estas buenas obras: caridad, sería simplemente un día normal.

La mejor manera de ayudar a alguien que lo necesita es hacerlo cuando realmente te nace, dejando a un lado tus propios intereses

PD. Es válido subir tu foto a redes sociales y llamarlo “obra de caridad”, no hay problema siempre y cuando estés seguro de que estas ayudando desinteresadamente.

Felices fiestas, y disfruta cada vez que tengas la oportunidad de ayudar y hacer feliz a otros, al final eso te traerá una satisfacción incomparable en la vida 🙂

Rocío Pérez

Mercadóloga egresada de la Universidad Autónoma de Baja California. Me gusta aprender y compartir, no me limito a dominar sólo un área. Me inspiran las personalidades que comparten conocimiento y sabiduría, al igual que las marcas comerciales que trabajan día con día por dejar huella en la mente y corazón del consumidor. Vicios: Chai, rock, cinéfila nocturna, atardeceres y amaneceres, explorar lugares, conocer diferentes culturas e historias de vida, amante de la buena comida.