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l’illusionniste

l'illusionniste
Escrito por Vanessa Fuentes

Abre bien los ojos, mira. – Julio Verne

En el antiguo Egipto, cuando la arena se mesía como las olas del mar y soplaba un canto poderoso susurrante de futuro, el faraón Kheops pedía a sus hijos que le contasen cuentos.

Sus hijos, como Scheherezade, le relataban un sin número de historias inimaginables, de tesoros, cocodrilos, doncellas y joyas. Entre sus historias se encontraba la del mago Djedi, quien conocía los secretos más ocultos del santuario de Thot; hasta colocar la cabeza de vuelta en su tronco después de haber sido cortada.

Sus hazañas eran inigualables, y lo que hacía a este mago tan maravilloso ante los ojos del faraón Kheops era que aún vivía.

Éste al enterarse lo mandó traer a su corte para que demostrara sus poderes mágicos en un prisionero, pero Djedi se opuso: “No con un ser humano, mi señor”. De modo que trajeron una oca, la oca no tuvo la misma suerte que Scheherezade, pues le cortaron la cabeza, colocándola en el lado oeste, y el cuerpo en el lado este.

Djedi pronunció sus palabras mágicas, el cuerpo y la cabeza se van acercando como imanes, una vez juntas la oca vuelve a la vida y comienza a graznar. Parecía que Djedi conocía la pócima secreta de Shangri la, y dio aún otras pruebas de su poder, pero se niega a comunicar al faraón el número de las cámaras secretas del santuario de Thot.

Pero sí le profetiza que el mayor de tres hijos aún no nacidos de la mujer de un sacerdote del dios sol, Ra, le traería la caja de piedra con los documentos secretos. Señala que éstos trillizos, engendrados por el propio dios Ra, ocuparían un día el trono de los faraones.

Así como Djedi, son muchos los visionarios que en la antigüedad hacían su magia ante faraones y reyes para guiarlos hacia el futuro, llevando los sueños a un nivel más alto que un acto de ilusión. Muchas decisiones en los reinos tanto devastadoras como gratificantes eran sucumbidas por grandes magos.

El gran propósito del hombre es inspirar a la creación, las ilusiones son el sentimiento puesto en escena, una ilusión óptica de los deseos más profundos, la visión de un sueño llevado a un momento real y táctil; eso señores, es la magia.

La invención de los imaginantes Lumiere surge de un sueño en la estación de La Ciotat, con un tren abalanzándose sobre ellos nació el cinematógrafo, un dispositivo que permitía la toma, proyección y hasta el copiado de imágenes en movimiento, la ilusión nace de la imaginación, la idea es una visión de los sueños, desarrollando una puesta en escena del dialogo de un texto, del suceso de un beso a una caída en un pozo sin fin.

Llevado a la reproducción de una imagen en papel iluminado de sensaciones, es un arte en movimiento, un sueño. La redacción, la pintura, la ilustración, la música, los fotogramas, el teatro, la fotografía, el film, es un conjunto de invenciones imaginantes inigualables; de cada sueño surge una perspectiva diferente, una realidad surreal que palpita.

De Djedi a los Lumiere llegamos a Melies, la mecánica del corazón del ilusionista Méliès, refleja su amor infinito en la caja de los sueños. Ese misterioso come libros, atrapa sueños, volvió sus historias flotantes, en un universo donde el lenguaje era hechizador.

Su habilidad para transformar la realidad iba más haya de sacar el conejo del sombrero, lecturas de la mente que hacen parecer real lo imposible, sus múltiples técnicas lograban ficciones fantásticas, sus historias transportan al espectador a un parque de diversiones donde viajar a la luna era posible.

Una de sus posimas más importantes que descubrió por accidente fue el Stop Trick, inspirando a otros magos como Arthur Marvin a utilizar su técnica para efectos cómicos, como en Sherlock Holmes Baffled que fue la primera película de misterio.

Desde pequeño plasmaba sus sueños en dibujos, para más tarde, en una noche de invierno en Lóndres, en el Egipcyan Hall , donde sus sueños despertaron ante la dimensión mágica del ilusionista Maskelyne, lo llevaron a invertir la parte de su herencia y la dote de su esposa en el teatro Robert Houdin (1888), donde su imaginación se desbordó, como si sus ojos fueran un mismísimo proyector alumbrando la más celebre historia.

Cada noche preparaba espectáculos de ilusionismo que hacía soñar a grandes y pequeños. Los trucos de magia, la mayoría creados por él, y las actuaciones teatrales las alternaba con proyecciones de linterna mágica y de sombras chinescas. Trabajó en historias ilustradas conjugándose como reportero y dibujante en el periódico La Griffe, estaba a un paso de su mayor descubrimiento; en una tarde lluviosa de diciembre (1895) su vida dio un vuelco inesperado, en el Salón Indio del Grand Café del Boulevard des Capuchines de París ,su mente comenzó a transportar ideas como una locomotora, como si una montaña rusa lo trasladara del fondo del mar al espacio, cuando asistió invitado por los Lumière a la primera representación del Cinematógrafo.

Melies maravillado de este invento, no pensaba perder tiempo y se acercó a Antoine Lumière padre de los Lumiere, ofreciéndole comprarlo. Antoine Lumière, no creía en su propia visión, pero Melies si creyó en ella y buscó al inventor Robert William Paul, a quien compró su primer aparato.

Su inquieta imaginación lo llevó a crear películas parecidas a sus espectáculos de ilusionismo, fundó el primer estudio cinematográfico en Montreuil-sous-Bois. No sólo el edificio lo diseñó para aprovechar la luz de sol, su ingenio buscaba cubrir todas las pautas, era como si sobre su cabeza llevara un sombrero invisible, donde las ideas jugueteaban listas para la oportunidad, y al chascar los dedos sus personajes saltaban en una fiesta. Construía escenografía única e innovadora, enormes maquetas y aparatosas situaciones para desarrollar sus historias con un realismo que causaba una bomba en el espectador; se rodaron allí cerca de 500 películas de ficción.

Su gran capacidad de creación lo llevó a ser uno de los mejores directores, su estudio era un taller moderno de efectos especiales donde desarrolló complicados trucajes; el stop-motion, la exposición múltiple del negativo, los fundidos a negro y desde negro que se reprodujeron prácticamente en todo el cine del mudo. Su proyector y cámara, Kinetógrafo, donde grabó su primera película “Partida de Naipes”, sus ingeniosos Trucos de tramoya y el coloreado a mano de películas.

La visión de la tecnología aplicada en el cine comenzó con Melies , fue el primero en incorporar un autómata como personaje, Gugusse et l’automate, fue una película en la que aparecía el primer robot de la historia del cine.

Tras la competencia y las guerras, Melies trabajó para Pathé y Edison, pero no fue suficiente y con tristeza dijo adiós al cine; mas nunca perdió la alegría de ser niño, pasó sus últimos años atendiendo un quiosco de juguetes en la Estación de Montparnasse; Confiserie et Jouets.

Abría las persianas con la misma emoción que cuando se dirigía al estudio de Montreuil, dándole vida en su imaginación a todos los juguetes; las tardes transcurrían, hasta que un hombre lleno de curiosidad y de recuerdos añorados en su mente que le inspiraron a tomar rumbo en su vida, se detuvo junto al pequeño establecimiento, como en cámara lenta, se acerca al hombre que está detrás del mostrador.

El gran Melies ha sido la pauta para muchos cineastas y todo tipo de innovadores, la semilla que inspira es un regalo que nos deleita e invita a continuar, hemos ido del cine mudo al 4D.

Melies fue una mente que inspira a otras mentes, incluyendo al narrar su historia desde diferentes perspectivas, como en la novela literaria la invención de Hugo Cabret, que ya fue llevada al cine.

Toda cuestión por sencilla que parezca encierra en si un secreto revelador que espera por ser descubierto. Tenemos desde Woody Allen con su romanticismo hasta el peculiar Kubrick; algunos escritores adaptan los diálogos de sus novelas para representarlas en la gran pantalla.

Otros toman como base novelas literarias para representar su propia idea, el cine es un mundo girando en todo su esplendor, donde todo se vuelve real, donde las personas y sus historias convergen entre si para comunicarse en un espacio paralelo. Va desde la idea, los guionistas, los actores, los camarógrafos, y un sin número de premios al talento expuesto, etc.

Es increíble como el sueño de una persona evoluciona en miles de sueños de muchas otras, todos somos soñadores con mentes que inspiran otras mentes, nuestra misión es llevar a cabo la visión, por más sencillo que parezca una idea, la elaboración de esta puede ser el suceso mágico para que otro dé forma a su idea propia que habita en él. El efecto de nuestro propósito es crear propósitos para alguien más, la gente está generando ideas, the future is bright .

Vanessa Fuentes

Diseñadora gráfica, actualmente trabaja como freelance. Barista por pasión. Le encanta la fotografía, la ilustración y la escultura, así como el jazz, el rock, y los chocolates. Vegetariana y aficionada a las caminatas largas. A colaborado en algunas revistas como No Words. Tiene un delirio por el mar, la pasta y el cine francés. Su primer texto lo escribió a los 12 años y fue un cuento de terror, su primera historia la inventó a los 4 pero aún no sabía escribir, tiene los amigos necesarios y acostumbra hablar sola.