Comunicación Emprendimiento

Líder+Haz+Slow

lider
Escrito por Rafael Castillo

Ser más rápido o ser el mejor.

En 1986 surge en Italia un movimiento que trataba de ir en contra de la estandarización y rapidez en el mercado de la gastronomía, a través de una filosofía donde se le daba mayor énfasis al placer y conocimiento sobre la rapidez en el consumo, y que fue denominado en contraposición al fastfood como Slowfood.

Sin duda no era el mejor momento para ese concepto, finales de los 80s y los 90s fueron de gran apogeo para el mercado de la comida rápida, que generó tanto impacto que aún al día de hoy existe  el “índice big mac” para medir la economía mundial, observar en aquel momento a Bill Clinton con pantaloncillos diminutos saliendo a correr y luego ir a Mc Donald’s generó mucho impacto favorable a la comida rápida en esa época, hoy en día será inconcebible asumir a una figura pública haciendo deportes y comiendo una hamburguesa… y menos en esos pantaloncillos.

Todo cambio en el 2013, entramos en los últimos años en la era de la conciencia que supera la de la tecnología, y esta era es particularmente fenomenal para todo emprendedor que desee volver realidad sus proyectos.

Ya no solo existe el concepto de slowfood, sino que se extendió otras áreas del mercado, incluso el concepto de slow cities, ciudades que buscan que sus ciudadanos disfruten la experiencia de convivir en sus ciudades, respetando el medio ambiente, dándole mayor y mejor uso a la tecnología para la convivencia entre otros aspectos.

Y el área del liderazgo y el emprendimiento no escapa a esta realidad, es un gran momento para poder competir con los gigantes de la economía a través de medios que generen experiencia y calidad a los consumidores cada vez más exigentes, conocedores y en búsqueda de vivencias únicas y de GLOBALOCALIZACIÓN.

Y es donde la calidad hoy domina a la cantidad en mercados específicos, no podría una repostera independiente competir en cantidad con una gran cadena de supermercados que realiza pasteles al por mayor, su ventaja está en la calidad de sus productos, en la artesanía de la decoración, en el trato personalizado, sin contar otras ventajas como: más saludable, frescura de los materiales y respuesta ante situaciones críticas.

Una pequeña empresa cervecera no podría competir en cantidad con un gigante mundial, donde radicaría su éxito; en la experiencia, en el uso de mano de obra artesana, en el manejo de materiales orgánicos entre otros, hacer vivir una experiencia que será única y distinta al consumo de una cerveza industrial.

Y así podría mencionar muchos mercados, pero resumiendo, donde radica la clave en mercados donde hoy en día hay más variedad de volumen pero todo es tan igual en los beneficios que ofrecen.

En el servicio, la experiencia y la accesibilidad de conocer de primera mano el producto, Gabe Newell quien es el CEO de VALVe, la mayor plataforma de juegos de video en el mundo lo dice muy claro “la piratería hoy en día no es una cuestión de precio sino de servicio”.

Dónde radica la posibilidad de éxito de un emprendedor, entendiendo que su producto y/o servicio puede ser demandado por el mercado, definitivamente no en competir con los gigantes en volumen, sino en el servicio de calidad y empatía, en hacer vivir al consumidor una experiencia de cambio y relevancia única y venderle a la gente no ofreciendo productos sino información que permita involucrar al consumidor con su producto y/o servicio.


Hoy en día no es el que más hace sino el que mejor lo hace el que sobrevivirá en esta evolución de los mercados y la sociedad.

Rafael Castillo