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Bluffing Profesional

Bluff
Escrito por Saúl Omar Castro

¿Qué tal mis Guacalovers? En esta ocasión compartiré un tema que me resulta “simpático”, y que no pasará desapercibido para todos aquellos que tenemos colegas bluffers.

Antes que nada, quisiera rescatar (si es que hay algo rescatable) que el bluff es un arte para aquellos que saben manejar perfectamente la persuasión, empoderamiento,  personal branding, PNL y demás, porque hay de bluffs a bluffs. Una vez dicho lo anterior, brinquémonos al main event de este artículo.

¿Quién no se ha topado de repente con un colega bluffer que por sobresalir, ser el centro de atención, ganar a un cliente o personal branding, ha compartido hazañas titánicas que ni los súper héroes de Marvel Comics se avientan? Todos lo hemos hecho, pero hay niveles de protagonismo y es por ello que decidí hacer el decálogo del bluffer chafa:

  1. Se cree hasta sus propias mentiras, es una persona que comienza fingiendo y termina creyendo, siempre habla de más y todo lo que hace tiene éxito.
  2. Dice tener clientes “chingones” y se la pasa de evento en evento hablando de casos de éxito, compartiendo sus experiencias y demás, en vez de atender esas grandes cuentas.
  3. Dice tener muchísima chamba y se la pasa pegado a Facebook comentando 12 horas al día las publicaciones de amigos, colegas y familiares.
  4. Es percibido en segundos, ya que siempre hablan de sí mismos, son egocentristas y hablan del éxito los 366 días del año (ya sé que son 365 días, pero ellos exageran).
  5. Es exageradamente positivo y optimista (apoyo el optimismo, pero hay niveles), todo es color de rosa, comparten palabras de aliento y se los agradezco infinitamente, pero, en vez de hacer eso, ¿no deberían estar prospectando nuevas cuentas, atendiendo las actuales o ideando nuevos proyectos?  just saying.
  6. Se da el tiempo y tiene la gentileza de compartirnos su vida en redes sociales, eventos a los que asiste, selfies con medio mundo y comidas en los mejores restaurantes. Se vuelven tan protagónicos que hasta en la sopa los vemos y son la pimienta de todos los moles.
  7. No invierte en su imagen, creen que por ser creativos o porque su trabajo no es administrativo, pueden andar frescos y relajados (a veces caen en la desfachatez),  se vale andar ligero y “fashionista”, pero sigues siendo chafa.
  8. Se clava tanto con su éxito mental como el “Perro” Bermúdez con el fútbol, tiran la casa por la ventana con una nueva cuenta, se duermen en sus laureles de excitación personal y ego reprimido y cuando abren los ojos, la cuenta que tenían entre ceja y ceja ya la tiene la competencia.
  9. Cree que la vida real es igual que las series de Netflix (luego les paso la factura por la publicidad), se creen Frank Underwood y andan de persuasivos y sarcásticos por la vida. De pronto amanecen amando la política y es el tema central de sus publicaciones, comentarios o sugerencias.
  10. Es chafa y ya… no se me ocurrió otra cosa… no es cierto, sí se me ocurrió: es una persona que no busca la superación personal, vive de las cosas que le han resultado, no se arriesga y centra su profesionalismo en suposiciones o cosas que ha leído o escuchado por ahí.

Aclaro que a todos nos ha pasado, todos lo hemos vivido, todos conocemos a un colega bluffer chafa que habla de proezas profesionales y todos sabemos su realidad, no tiene nada de malo, es su estrategia en un área tan competida y con tanta demanda.

Espero no haber herido susceptibilidades ni egos,  espero al contrario ser una alerta preventiva: es necesario activar nuestra área, ofrecer más y mejores servicios, ser más profesionales y más acertados con nuestros clientes y sobre todo, más acción y menos “blablablá”.

Nos vemos en la próxima edición y muchas gracias a quienes se toman el tiempo de leerme, a los que no también les agradezco, ¿por qué no?

Saúl Omar Castro

Licenciado en Comunicación y Publicidad con especialidad en Imagen Profesional, actualmente es socio director de Precisa Marketing Group.
Comunicólogo de profesión, emprendedor por convicción y creativo de corazón.