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El ancla de tus sueños

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Escrito por manuel reyes

Llega un barco al puerto, tiran el ancla y lo aseguran a la orilla para que no se separe del puerto. Al siguiente día los pescadores emprenden de nuevo el viaje a altamar con el fin de obtener la pesca del día que les permita seguir sustentando a sus familias, pero notan que el barco apenas se mueve. Entonces se dan cuenta de que algo anda mal, algo los detiene, algo los mantiene a escasos metros del puerto. Notaron que el ancla aún los detiene en el puerto, el capitán al percatarse da la orden de levar el ancla para poder cumplir con el objetivo del día.
¿Cuál es el objetivo de tu día? ¿No lo sabes? Entonces, si te pregunto sobre el objetivo de tu vida lo ¿sabrías?
La mayoría de las veces queremos zarpar del puerto sin siquiera detenernos un instante para preguntarnos: ¿Cuál es mi objetivo del día? ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿Qué tan preparado estoy para lograrlo? Navegamos en nuestro barco queriendo llegar a aguas con mejores oportunidades para cumplir nuestras metas y el ancla nos mantiene aún a unos pocos metros del puerto, pero si no logras tus objetivos al final del día tiendes a culpar a todos de los resultados de tus propias decisiones. Detente antes de iniciar el día, leva el ancla de tus sueños y hazlos realidad.

Desde muy temprana edad nuestros padres comienzan a crearnos una gran ancla con ciertas creencias, mentiras, miedos, prejuicios u obligaciones innecesarias. Y conforme va pasando el tiempo sigue creciendo, aunque todavía es muy pequeña para detener tus energías para vivir y lograr tus sueños. Detengámonos un segundo en esta parte,¿recuerdas qué soñabas cuando eras niño? Quizás sí, o quizás no, pero analicemos un poco y busquemos bajo todo eso que hemos acumulado, sobre esa felicidad que obteníamos al creer que nos convertíamos en lo que realmente queríamos. ¿Recuerdas cuando hacías todo lo que estaba en tus manos para hacerlo realidad? Salías corriendo, quitabas las cortinas para hacerte una capa sin pedir permiso porque sabías que te regañarían o hasta darte una tunda, ¿te importaba acaso realmente pasar por alto a la autoridad (en ese entonces) tus padres? La respuesta es ¡claro que no! ¡Lo que tú querías era convertirte en tu súper héroe favorito y luchar contra el mal! Aunque eso costara unas cortinas sucias, unos cuantos raspones, jarrones rotos, una que otra maceta y los regaños de tus padres. Pero eras feliz combatiendo el crimen y esperabas con ansias el día siguiente para continuar tu noble labor. Al salir a jugar con tus amigos a los súper héroes, volvías a pasar sobre la autoridad para convertirte en una, eso te hacía feliz.

Creo que ya te acordase un poco de todas esas travesuras que hiciste de pequeño y que hoy evocas con alegría e incluso con algo de orgullo porque le dieron un toque mágico a tu infancia. Déjame decirte que ese es el espíritu natural del ser humano; hacer lo que se desea sin perjudicar a los demás. Ahora veo tristeza en tus ojos, ya no te diviertes como antes, ya no disfrutas la vida como en aquellos tiempos. Ahora sólo buscas refugio en el alcohol, drogas, sexo, soledad o comida, pero sólo son distractores temporales que utilizas para evadir la realidad y tratar de decirte a ti mismo que “eres feliz”. Pero eso no es más que un error, tratas de engañarte a ti mismo y por ende a los demás. ¿Crees qué me equivoco? Bien, te invito a que te contestes esto para ti mismo y si no lo quieres hacer por ti, hazlo por aquel niño dentro de ti que alguna vez soñó con ser feliz, feliz de verdad. Busca a un alcohólico, pídele que te regale cinco minutos de su tiempo, pregúntale sobre su pasado, qué lo llevo a tomar el camino que ahora lleva, las decisiones que hizo, si tenía sueños, familia y lo más importante, pregúntale si es feliz. Una vez terminada la pequeña entrevista analiza sus respuestas, encontraras que hay varios patrones que se repiten en ellas. Los drogadictos siguen patrones muy similares y pasa lo mismo con las personas que quieren tomar atajos para ser felices. ¿Te podrías imaginar que terminaras como alguno de ellos?

Claro que no, porque nuestra mente es más optimista que realista y si no hacemos algo para lograr lo que realmente deseamos los días finales de nuestra vida en esta tierra llena de bendiciones y riqueza serán muy parecidos.
Vamos a la escuela a recibir educación, muy bien. Analicemos esto tan importante, ya que le invertimos entre nueve y veinte años de nuestra vida: ¿Recuerdas qué querías ser cuando fueras grande, incluso antes de entrar a la escuela? Mientras crecías soñabas con ser alguien realmente importante: médico para salvar vidas, policía para atrapar a los malos, futbolista para ganar el mundial, bombero para rescatar a las personas de los incendios, inventor para hacer cosas realmente asombrosas, entre muchas cosas más. El común denominador es el ser alguien realmente importante, ayudar a las personas y ser feliz por ello. Ahora te pregunto: ¿eso te enseña la educación tradicional? Voltea y mira a tu alrededor, ¿cuántos han logrado lo que han soñado? Muy pocos. ¿Entonces la educación tradicional es realmente efectiva? ¿O simplemente te enseña a que debes salir al mundo con los conocimientos que quieren que alcances los que tienen el poder y no los que tú necesitas para lograr tus sueños?

Una frase de Frank Zappa:

“Si tienes una vida aburrida y mediocre es por haber escuchado a tu mami, a tu papi, a tus profesores, a los curas o a algún tipo en la televisión diciéndote cómo hacer las cosas ¡Así que te lo mereces!”

El primer pasó para levar esa ancla de tus sueños y empezar realmente a vivir y ser feliz, es tener el deseo de ser algo más, de ir por la vida rompiendo reglas que sólo te mantienen anclado a la orilla del puerto, mirando cómo los demás salen a ser felices. Esa es una decisión que solamente tú puedes tomar, ya que si no eres feliz nadie más que tú eres el responsable y si quieres serlo tienes la responsabilidad de hacerlo, no hagas lo que las personas mediocres: culpar a los demás de nuestros errores, es fácil decir “es que mi mamá y papá tienen la culpa de lo que soy, los políticos son los responsables de mi pobreza, mis profesores no me enseñaron a ser feliz o la religión me hizo muy sumiso”, respira un momento y date cuenta de que tu deseo es la felicidad en esta vida, no busques excusas baratas que no solucionan nada, sino soluciones que te acercarán más a ser feliz, lo cual es realmente lo que venimos a ser o ¿tú viniste a sufrir para que otros sean felices? Tú también deseas ser feliz ¿no es así?

“No permitas que nadie te diga que no eres capaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño debes conservarlo. Si quieres algo, sal a buscarlo, y punto. ¿Sabes?, la gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos”

-Will Smith
En busca de la felicidad

Recomendaciones del autor para poder iniciar en el camino hacia tus deseos, los puedes encontrar impresos y en audiolibros:
-Los 10 secretos para conseguir el éxito y la paz interior del Dr. Wayne W Dyer.
-Tus zonas erróneas del Dr. Wayne W Dyer.

manuel reyes